Globalistas y telúricos: entendiendo el fatalismo aymara

Los aymaras contemporáneos tenemos un vicio que se escribe con nueve letras: fatalismo. ¿Y qué es el fatalismo sino el firme convencimiento, casi religioso, de que nada se puede hacer para cambiar el futuro y que lo que tiene que ocurrir va a ocurrir de todas maneras?

Kamikaze, piloto suicida de la II Guerra Mundial

El fatalismo es una guerra suicida donde no podemos ganar

Ahora que estamos cerrando un año, normalmente la gente rememora doce meses de su vida, hace algún tipo de examen de conciencia y se fija algún objetivo liviano, algún buen propósito que seguramente no cumplirá y así hasta otro año. En cualquier caso me parece una práctica saludable hacer esto cada cierto tiempo: empezar de cero simbólicamente, someterse a una crítica sincera y proponerse cambiar.

El fatalismo, volvamos a él, es una profecía que siempre se cumple: si no podemos cambiar las cosas, entonces ¿para qué hay que intentar cambiarlas? viéndose al final que, efectivamente, nada cambió porque nadie hizo nada para que nada cambiara. Ese es el vicio aymara del siglo XXI: el fatalismo.

¿Por qué no elegimos tener otros vicios menos destructivos? Mi teoría: ser fatalista es muy cómodo, mucho más cómodo que tener otros defectos porque el fatalismo no requiere esfuerzo por nuestra parte; ni siquiera requiere que seamos consecuentes. El fatalismo es perfecto si la actitud de uno en la vida es la de no comprometerse con nada.

Estas páginas siempre han estado dedicadas a la lengua y quiero entender nuestro fatalismo precisamente en lo que afecta al uso del idioma aymara. Hay dos clases de fatalismo lingüístico aymara:

a) El fatalismo globalista (o pesimista): El aymara estaría condenado a desaparecer por las fuerzas “naturales” de la historia. La palabra talismán de estos fatalistas es “globalización” porque creen que esa globalización es una especie de dios cuya voluntad inequívoca es acabar con las lenguas propias americanas y encumbrar a un puñado de lenguas “globales” (aunque gente como Nicholas Ostler tenga razones para creer que vivimos en el ocaso de las lenguas globales). Los fatalistas globalistas no entienden la globalización como una oportunidad para las lenguas que sepan aprovecharla y modernizarse, sino como un evangelio que profetiza el fin del aymara, quechua, guaraní, etc. El fatalista globalista no trata de hacer nada porque no hay nada que hacer; el aymara se va a extinguir porque tiene que extinguirse y punto.

b) El fatalismo telúrico (u optimista): Esta creencia se resume en una cita de J.A. según la cual “el hombre aymara es un ser eterno”. A los fatalistas de esta clase les gusta repetir como loros que “el aymara va a vivir por siempre” pero en ningún caso son mejores que los fatalistas pues tampoco entienden la necesidad de hacer un esfuerzo o compromiso personal con la lengua aymara ya que serán las fuerzas que mantienen el orden “telúrico” de las cosas las que van a mantener también viva la lengua. Para los telúricos la lengua aymara es una especie de absoluto que puede sobrevivir al margen de las vicisitudes de sus hablantes. No les digas que los datos indican una interrupción de la transmisión de la lengua de padres a hijos o que la lengua pierde hablantes en el campo. Eso no les interesa. Ellos saben que el aymara es eterno y punto. Esta gente es peligrosa porque su mayor problema es creer que no tenemos ningún problema. Su palabra mágica es evomorales y están convencidos de que el Presidente Evo hará por la lengua aymara lo que ellos mismos no hacen y no van a hacer por la lengua aymara. Esta gente se encuentra muy cómoda pensando que, con el MAS, ya vivimos en la Edad de Oro nativa. Tipos muy peligrosos.

Complaciente o amargo, telúrico o globalista, el mensaje acaba siendo el mismo: resignación al destino porque al final nada puede cambiar. ¿De qué nos sirve toda esta caterva de intelectuales, políticos o hasta profesores de aymara que han encontrado así la excusa perfecta para no actuar? ¿En qué constelación está escrito que no va a cambiar nada? ¿Cómo es posible que los aymaras hayamos podido organizarnos y responder colectivamente con el MUJA o el MITKA en los tiempos de dictaduras y hoy no sepamos qué hacer en una democracia que pone acento en lo indígena? ¿Cómo se entiende eso? ¿Cómo es posible que nuestro pueblo, en pleno gamonalismo, donde la vida del siervo indígena nada valía, haya podido articular una respuesta tan consciente y asombrosa como la que dirigió Santos Marka-T’ula, que usaba qillqiris porque no sabía escribir y hoy, donde el poder dice amar al indígena, la sociedad aymara no articule una defensa de su lengua en las cocinas, en las calles y en las plazas? ¿A qué mesías estamos esperando? ¿Qué hace falta para que respondamos?

El fatalismo es estúpido porque te roba la capacidad de luchar. El futuro de la lengua aymara, de cualquier lengua, hoy como siempre, está en manos de sus hablantes, no del gobierno, no de Evo Morales, no del Ministerio, no de los medios de comunicación, no de las escuelas, no de APLA ni de ANLA, no de las ONGs. No. Sigue y seguirá estando en nuestras manos. ¿Hay acaso una noticia o un propósito mejor para empezar el nuevo año?

Actualización 2011/01/08: No quisiera dejar dejar pasar la oportunidad de recordar una cita de David Mamet que, aparte de ser cierta, parece muy adecuada para este artículo.

Cualquier reiteración de la idea de que nada importa envilece al espíritu humano. [1]


[1] Mamet, D. (1987). Writing in restaurants. New York, N.Y., Penguin Books. «Every reiteration of the idea that nothing matters debases the human spirit»

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3 respuestas a Globalistas y telúricos: entendiendo el fatalismo aymara

  1. Me parece que el punto de vista del articulo es demasiado Bolivanizado; ignora que muy cerca estamos los Aymaras de Peru; y somos historicamente Lupaqas y Conimas y Huanqanis etc…. como los verdaderos comuneros en todo región Aymara AUTONOMOS a todo centralismo por ser en contra de la filosofia de los abuelos; en la diversidad es que somos fuertes; no un proto aymara, ni proto pensamiento que agloba muchas diferencias dentro de lo mismo. En Perú puedes hablar en Aymara con atención del cliente de Claro Movil por que somos consumistas este pequeño dato me dice mucho… Y visto como puedo atender eventos del Sikuri en Lima y pasar toda la noche tocando y hablando Aymara; es especificament estos detalles donde vive y siempre vivera el Aymara; es un desafió y no me encuentro en ninguno de los 2 actitudes planteado por el Jilata, A. Condori; sino en un tercero; donde la acción y trabajo en mis comunidades es lo que me da vida y me da otra certeza en los pasos; quizá el Aymara se mantiene por los próximos 50 años en vez que crecer; pero otra cosa será perder mas que se perdió en los últimos 50 años que las puertas abrieron al mundo; las cifras van algo así: En mi pueblo de zona lago, Acora, Puno-Perú, hace diez años no escuchabas niños que no hablaba Aymara; ahora escuchas a uno q otro que no habla; pero hay las generaciones viejas que están moldeando jóvenes y niños a mantener; especialmente en los reuniones y festivales el Aymara, y muchos re-conquista el Aymara por necesidad; pasando de aquí a 50 años viviremos quizás resurgimiento mas amplio de la lengua Aymara por que desde todo el amenaza que vivio la lengua y cultura, lo mas fuerte quizás vino ahora ultimo donde vivamos una culminación de una época de colonialismo en que ahora no estamos ya…… a mantener nomas en la practica.

  2. daniel carmona dijo:

    no deseo ser entrometido pero , por que dejar morir lo nuestro lo que nos hace unicos, nuestra identidad? como es posible que se pretenda morir sin mas ni mas, por que dejar morir lo que enriquece los pueblos suramericanos, es parte de la cultura, de la idiosincracia de los peblos, que ocurre con la idea de luchar por ser mejores,eso no puede implicar el que se renuncie al “SER”, Y RENUNCIAR a seguir EXISTIENDO no es lo mas propio, tenemos que querernos , no se puede dejar perder lo que nos hace unicos………………

  3. fyaniquez dijo:

    De buenas intenciones esta plagado el camino al infierno, ¿cual es tu propuesta? ¿al menos intentas aprender el aymara?

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