Janihuismo

No es muy fácil encontrar innovaciones idiomáticas del habla culta en castellano que provengan de voces aymaras. Sin embargo, aunque local y boliviana, podemos rescatar alguna.

Hablemos entonces de janihuismo, término bizarro que a veces adorna notas, crónicas periodísticas y columnas de opinión en Bolivia. Al autor no le consta quién pueda ser el padre de la expresión pero de que existe, existe. Además es una palabra teñida ideológicamente de opiniones desfavorables a la comunidad aymara.

Se dice del hombre aymara o del campesino altiplánico —para tal fin se inventó la palabra— que es janihuista. El janihuismo, por tanto, si se lo atribuyen al aymara, no debe ser nada bueno y efectivamente, no lo es. El mundo estaría mejor sin janihuistas, gentes retrógradas que se opondrían al progreso, ese que se escribiría en letras mayúsculas, a la civilización-modernidad (entendida como occidentalización) y a sus bondades inherentes. Cualquier crítica a la veracidad de este metarrelato de lo moderno, sin mayor trámite, se podría adscribir a un janihuismo recalcitrante, porque el janihuismo implicaría oposición sin razón. Los janihuistas se opondrían porque sí, porque carecerían de capacidad para ver lo positivo y serían pesimistas y fatalistas por naturaleza. Esto sería janihuismo y está claro qué es lo que se pretende cuando la palabra se aplica al campesino aymara.

Si uno camina por las calles de La Paz aún tendrá la posibilidad de escuchar al paso muchas expresiones pronunciadas en idioma aymara. Sitios propicios para esto son las zonas de comercio: la Eloy Salmón, la Huyustus, la Buenos Aires, la Tumusla, la Rodríguez, etc. No en vano los aymaras son unos janihuistas extraños con unas incomprensibles inclinaciones modernas y voluntaristas hacia los negocios. Una de las expresiones más arquetípicas y reconocibles por los paceños, aunque no sean aymarahablantes, es janiwa (o janiw, con elisión vocálica).

¿Qué queremos decir en aymara cuando decimos janiwa? Estamos diciendo algo muy simple: no; janiw uñjktti (es: no veo) o janiw utjkituti (es: no tengo) o janiw yatipktti (es: no sabemos) o janiw ukankkiti (es: no está ahí). Janihuismo, entonces, vendría a ser algo así como Noismo.

¿No es terriblemente elegante el idioma aymara?

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